jueves, agosto 05, 2010

Burrito y compañía

Desde el martes sé que puedo conseguir burritos en Buenos Aires. Aunque le termine haciendo "propaganda" gratuita a la California Burrito Co., debo decir que son muy buenos. Se pierden treinta mangos de una, pero el sabor viene incluido.

Y de ahí empezó la nostalgia de los tiempos en California y de los burritos para llevar a la cena. "¿Le agregamos picor?", enunciaba en la ejecución de los movimientos finales de la preparación antes de cerrar el paquete.

Cuando el burrito era demasiado -y casi siempre adjunta un carácter fatal- estaba la quesadilla, como una versión amistosa y fácil, sin salir del estilo culinario. Es la próxima.

miércoles, marzo 31, 2010

Fui a los glaciares!

Al fin.

Después de saber por tanta gente que los glaciares eran espectaculares, lo pude sentir por mí mismo. Si, desde hace tiempo quería ir e inclusive varios conocidos (de aquí y del extranjero) me preguntaban: ¿cómo no había ido?

Justamente, releí un párrafo de 2004 en el que describía unos turistas de francia rumbo al sur, desde ahí -más o menos- lo tenía en la lista. Al haberlo contemplado, algunas personas habían catalogado la experiencia como un sueño realizado.

Siempre hay algo más para hacer, si ya viste el glaciar, podés dar un paseo corto encima, después podés internarte medio día para ver bien que se siente y después de eso, se me ocurre una excursión al Campo de Hielo (hielo continental), la maquinaria que fabrica los glaciares. Siempre algo más extremo.

El parque de los glaciares me pareció irreal, tan arcaico y frágil, invitando a viajar en el tiempo a un pasado muy lejano. Pensar en el espacio que ocuparon, dominando el paisaje, en el cambio y el fin. Y me doy cuenta una vez más -de tanto para ver, sentir y entender- que siempre habrá algo sorprendente.

Hay que ir, volver.

jueves, marzo 04, 2010

Viaje al fin del mundo

En unas semanas salgo para Ushuaia. A diferencia de otros lugares, hasta que empecé a buscar un poco, no tenía mucha idea de lo que podría llegar a encontrar, salvo por el frío. Aunque sí recordaba haber visto el trencito y la cárcel mientras esperaba viendo la tele como un organismo inerte en algún lado.

Necesitaré una serie de equipamento el cual no dispongo incluyendo: campera abrigada e impermeable, guantes abrigados, pantalones abrigados, zapatillas abrigadas y demás cosas también abrigadas. Mi elemento definitivamente no es el hielo.

Es impresionante lo lejos que es de Buenos Aires, a ojo parece ser la máxima distancia dentro de Argentina (sin tomar en cuenta Antártida.) En lína recta de Ushuaia a Buenos Aires son ~2500 km.

lunes, octubre 19, 2009

¿Extrañaron lo que dejaban atrás?

Imaginé este paisaje vasto y fantástico: infinitas tiras de olas en el mar, meciéndose con la sincronía perfecta de inmensos y majestuosos seres, emergiendo delicadamente para volver a zambullirse una y otra vez., transformando el agua helada en vapor. Completando, al fin, esa imagen del horizonte y el océano que deseaba algo más.

aleta de ballena

La realidad tenía ese regalo guardado, pero con opuestos imposibles: bajo el cielo, un mundo azul profundo de ballenas -quizá- en la plenitud de sus vidas y en los extremos, las costas áridas, a veces desérticas de viento, dunas y rocas.

En el primer contacto con la superficie, dibujaban una 'v' con el impulso de un suspiro, las gotas de agua marina formaban un arcoiris con el sol y la luna. Cada vez que se asomaban, me asombraba pensando como su esencia terrestre se transformó, ¿extrañarán lo que dejaron? Ahora en sus dominios, se mueven libres entre continentes. Solo queda la evidencia -dicen- en un par de misteriosos y minúsculos huesos de vestigio.

mar, ballena, arcoiris, luna

Aunque nunca terminé de leer Dune, no pude evitar ver el parecido de la imagen de los Shai-Hulud de Arrakis con lo que ví en esta visita fugaz a Puerto Pirámides.

miércoles, septiembre 16, 2009

Patrouille de France

Pasaron en vuelo rasante por encima de mi casa, también del edificio donde se encuentra la empresa en la que suelo trabajar.

Patrouille de France - Buenos Aires

A pesar de haber sido anunciado en carteles de la calle y demás, y como suele pasar con la mayoría de las cosas, no tenía idea del suceso. Me resultó algo rarísimo, y la situación fue más extraña: estando de espaldas al ventanal, alguien grita "¡mirá para atrás!" y al girar puedo ver los cinco aviones dirigiéndose de frente hacia mí dejando la estela con la bandera francesa, luego sobrevolando por muy poco, explicando por qué la palabra Mirage.

Lo más notable era la reacción de la gente, emocionados y desesperados por verlos; el paisaje de la urbe plagado de cabezas apuntando hacia el cielo como montañeses inquietos.